martes, 11 de julio de 2017

EL TEMPLO
Sheof estaba cada vez más a merced del sueño, había dormido fatal esa noche. “Los No-muertos son relativamente sencillos de conjurar, el cadáver en cuestión puede haber recibido daño…” decía a lo lejos su profesora, ella apoyaba su cara en su mano, intentando no caer por completo en el sopor. “Los esqueletos, sin embargo, requieren más habilidad por parte del mago que necesite de sus servicios, y suelen salirse de control muy…” finalmente, la batalla la ganó el sueño y Sheof cayó al pupitre, profundamente dormida.
Sheof siempre había sido de soñar mucho, y además, muchas veces recordaba con increíble exactitud lo soñado. Incluso, en puntuales ocasiones, tenía sueños premonitorios, aunque nunca eran demasiado precisos, y solían ser relativos a cosas mundanas. Ésta vez, soñó con esqueletos, jamás le había parecido que fueran tan poco intimidantes, su leve magia de aprendiz bastaba para matar algunos desde la distancia…
Como era de esperar, la profesora la despertó. Y, tras una bronca que escuchó como si no estuviera dirigida a ella, la dejó en paz. Continuó la clase. A partir de aquí, Sheof se mantuvo despierta, pero haciendo caso omiso a lo que la profesora decía. Mientras reafirmaba su desinterés por la rama de la magia que era constituida por la invocación, se dedicó a pensar en lo que cenaría esta noche.
Esa noche tampoco pudo dormir correctamente, se dedicó a tumbarse en la cama y pensar sobre la vida, algo que hacía a menudo, dado que su juventud la empujaba a ello. Hasta donde sabía, había nacido aquí, en el templo-escuela donde había permanecido toda su vida. Se manoseaba su largo cabello color arena mientras se preguntaba si alguna vez había intentado salir con determinación, enseguida llegó a la conclusión de que no, alguna vez había tenido curiosidad por lo que había fuera, pero cuando preguntó, recibió un no tajante, y no quiso insistir más, no por falta de interés o por deber, sino por pereza, el pecado que condenaba su profesora como el peor de todos.
De todas formas, tenía libros, y éstos contaban con ilustraciones espléndidas, que no dejaban demasiado a la imaginación. Tenía amigos, pero alumnos de magia como ella, y no consideraba a nadie cercano más que a ella misma, asimismo, tampoco había sentido ni un atisbo de lo que llamaban “amor”.
Sheof vivía los días como hojas de calendario, sin motivación y sin ímpetu para buscarla.  
Los años pasaron y, a pesar de que la profesora le insistía en que tenía talento, siempre había estado en la media y tampoco se sentía mal allí, para los exámenes estudiaba lo justo para no quedarse atrás ni repetir curso. Sin embargo, conforme los años pasaban y Sheof aprendía más sobre el arte de la magia, comenzaba a notar algo raro en la gente que le rodeaba, cada vez parecían menos… reales, al principio, no le prestó atención, pero conforme crecía, ya como una adolescente conocedora de las bases para ser una buena maga un día, pasó a tener que ignorar activamente esta preocupación, pero a medida que la luna y el sol intercambiaban lugares en el cielo, los pensamientos escalaban por su espalda, golpeando su nuca insistentemente, por mucho que se propusiera eliminarlos, hasta que un día cedió.
Al tiempo que sus compañeros salían de la clase, Sheof pidió a su profesora si podía quedarse a hablar con ella un momento. Cuando todos se hubieron ido,  se acercó a su profesora. Había estado con ella toda su vida, y sus charlas habían sido frecuentes, pero en ese momento las palabras no salieron de su boca, a pesar de llevar semi-preparado lo que quería decirle. Finalmente, logró preguntar si algunos de sus compañeros eran ilusiones fabricadas por un mago de alto nivel. La profesora se limitó a apuntar algo en su libreta mientras asentía. Justo después añadió que era más que eso, todos eran ilusiones, Sheof era el único ser viviente en el templo.
Aquella noche, Sheof soñó con fuego, no pudo recordar nada más.
Sus botas crujieron con la nieve, había una leve ventisca, pero hacía ya mucho tiempo que ya no sentía el frío. Extrajo un mapa de su pequeña mochila y lo abrió una vez estuvo al refugio de una pequeña cueva. Efectivamente, estaba siguiendo el camino correcto, por fin conseguiría su objetivo, sin duda habían merecido la pena los años empleados. Oyó un ruido a su espalda y se giró,  un imponente orco de las nieves se alzaba frente a él, con cerca de dos metros y medio de estatura, brazos anchos y pelaje grueso y blanco, mostraba su fuerza como macho dominante. Él rápidamente evaluó a su enemigo, al tiempo que se movía a la derecha para esquivar un torpe golpe del orco fruto del ansia de proteger su territorio. Una vez fue testigo de la torpeza de su rival, inmediatamente lo vio como una presa, y dejó que la sed de sangre le invadiera. Hacía ya mucho tiempo que no podía hablar, así que elevó su espada amenazando a la criatura, y comenzó la masacre.
Sheof estaba leyendo  un libro, aunque, en su estado, decir leer era ser demasiado benevolente. Las letras se le juntaban y daba la sensación de que nadaban en las páginas. Definitivamente, estar sola había hecho mella en su cordura. Se rió tan fuerte que se cayó de su asiento y, una vez en el suelo, rompió a llorar. Desde su breve charla con la profesora, ésta había estimado que las demás ilusiones que estaban para crear ambiente y realismo eran innecesarias, así que había suspendido su funcionamiento mientras añadía que sería mejor para “el gasto de energía general”, Sheof no sabía qué era eso, pero le daba pavor preguntar.
Toda la comida que tenía, ¿de dónde salía? Siempre la tenía donde correspondía a la hora indicada pero nunca supo de donde o por qué estaba allí, tampoco es que hubiera hecho mucho para encontrar la razón. Sheof siempre había sabido que vivía en su propio pequeño mundo, siempre había sido la viva imagen de la apatía, sin embargo, nunca hubiera pensado que fuera tan literal. Había vivido toda su vida sola, rodeada de ilusiones creadas por un mago de altísimo nivel, pero ¿por qué? ¿Por qué ella? ¿Por qué aquí? Preguntas que, cuanto más se las hacía, más se daba cuenta de que no tenía la respuesta.
Un día como cualquier otro, Sheof fue a dormir normalmente, murmurando una canción de su autoría. Despertó en una sala mayúscula, provista de muchos asientos y, escapando de la austeridad de la mayor parte del Templo, estaba cuidadosamente decorada. Sheof presidía la mesa en uno de los extremos, justo en frente suya, estaba su “profesora”, portando su expresión neutra que no había abandonado desde aquel fatídico día en el que le preguntó sobre sus compañeros.
Cuando la “profesora” observó que Sheof estaba lo suficientemente centrada, comenzó a hablar. Sheof quiso taparse los oídos pero ni para eso le llegó la fuerza de voluntad.
“Desde que se tiene constancia de la magia, los magos superiores han existido. Ataviados con largas túnicas que muchas veces cubren su rostro, son una entidad mucho más poderosa que los magos normales. Solo hay uno en existencia, y cuando muere, utiliza el resto de su poder para llevar a cabo una pseudo-reencarnación, creando otro ser de su misma raza.”
“La práctica totalidad de los magos superiores fueron personalidades importantes e influyentes de su tiempo. Algunos fueron reyes benévolos, otros, reyes malignos, alguno hubo que se dedicó a la medicina, muchos se dedicaron a ser ermitaños e incluso hubo uno que consagró su existencia a la cría de especies nuevas. Sin embargo, todos ellos poseían una cualidad común, cultivaron y atesoraron en vida un poder enorme así como todos ganaron algún nuevo conocimiento aplicado a la magia que sus antecesores no descubrieron. Se dice que los conocimientos nuevos que obtenían los legaban a sus sucesores en el Templo, estructura que se cuenta que creó el primer mago superior, al que se conoce como Sin rostro.”
“Al no tener tiempo físico para aprender todos los conocimientos aquí guardados, cada mago superior escogía una especialidad y se alimentaba del saber de los que vinieron antes de él. Llegada la hora en la que el mago muriera, aunque fuera asesinado, todos guardaban suficiente energía para crear a su sucesor, al poner en práctica la “magia de la vida”, disciplina de la magia exclusiva de los magos superiores.”
“Así, llegamos a ti, Sheof. No eres el primer mago superior que tiene un nivel inferior al resto, sin embargo, a pesar de que en talento no estás en la base de la pirámide, a ésta edad eres con diferencia la peor de la historia, la combinación de defectos que portas, y, sobre todo, tu personalidad apática lo han hecho así. Es más, no creo que seas capaz de producir suficiente energía en toda tu vida como para generar otro mago superior nuevo, así pues, la raza morirá contigo.”
No pronunció las palabras duramente, de hecho, no varió su neutro tono de voz ni tan siquiera ligeramente. Sin embargo, Sheof sintió una losa caer sobre sus hombros, y vaya losa.
Pasó dos días llorando, dos días durmiendo y otros dos que están fuera de su memoria. Cuando se decidió a hacer algo, fue a la biblioteca, alumbrada con una vela, pues tras la charla, la “profesora” le había dicho que el mantenimiento del Templo dependía de ella, pues la energía del anterior mago superior se había  acabado. Por tanto, Sheof producía una cantidad tan mísera de energía que ni la seguridad ni la iluminación funcionaban.
Tras algunos días alimentándose del conocimiento de sus ancestros, llegó a la conclusión de que podía redirigir su propia energía junto a la energía restante en el templo para llevar a cabo la magia de la vida. Sin embargo, podía ser a cambio de su propia vida, e incluso a costa de la destrucción del Templo, cuyos cimientos no podrían soportar tamaña estructura y se vendrían abajo.
Sheof pasó días enteros dudando. Desde que el Templo se nutría de ella, se sentía muy cansada, su hermoso pelo color arena se le empezó a caer en algunas partes, dejando una melena desigual, aún así, apenas se dio cuenta de la pérdida del pelo del que antaño tan orgullosa estaba. Altas figuras encapuchadas protagonizaban sus sueños en su totalidad ahora. Supuso que serían algunos de los magos superiores. La losa de su responsabilidad tenía un sentido más real de lo que podía parecer, quizás fueras debido a su falta de cordura, pero Sheof sentía que los magos superiores poseyeron un poder tan enorme, que aún mucho tiempo atrás muertos, ejercían influencia sobre ella.
Sheof no quería morir, pero a medida que pasaban los días, vivir se le antojaba más un castigo que un bien que preservar.
Se despertó tosiendo violentamente, miró a su alrededor, negrura, pensó que tenía los ojos cerrados, pero no era así, lo que bloqueaba su visión era humo, procedente de un fuego que no tardó en percibir. Sheof salió corriendo, tropezó y cayó de boca, saboreando su propia sangre. Bajó los escalones de tres en tres, huyendo del humo y las flamas, el sudor perlaba su cuerpo al completo cuando alcanzó el salón, por donde se salía al patio interior, donde supuso que estaría a salvo.
Nada más llegar al salón, una gran viga de madera cayó en medio de él. Las astillas volaron y un gran trozo se clavó en su pierna derecha, y le hizo retorcerse de dolor y caer de rodillas a un suelo que le abrasó las mismas. Lentamente, se levantó y miró al frente, horrorizada, vio una figura acercarse entre la polvareda levantada por la viga de madera.
Un esqueleto salió de entre el humo, las llamas se reflejaban en la blancura de su cráneo, como si el esqueleto en sí mismo fuera un enviado del infierno, sus cuencas eran negras como el carbón y  su ojo derecho tenía una terrible cicatriz que bajaba desde la mitad de la frente hasta el meridiano de sus pómulos. Portaba una espada ensangrentada, una armadura de media clase y una pequeña mochila. La invocación percibió la presencia de Sheof, y la apuntó con la espada, desafiándola.
Sin embargo, el esqueleto no se movió. Tampoco Sheof lo hizo. A pesar del sofocante calor, el tiempo se congeló un instante. Sheof logró calmarse lo suficiente como para lanzar un hechizo de rápido y partirle la pierna, tras esto, el esqueleto perdió el equilibrio y cayó al suelo, una vez allí, fue acribillado por Sheof, siendo reducido a una pila de huesos rotos. Sheof, aún muy asustada, cojeó hacia la salida.
Se dejó caer en la fría nieve y así logró visualizar el lugar donde se encontraba el Templo. La cumbre de los grandes picos nevados era una visión que quitaba el aliento. Sin embargo, Sheof no se puedo dar el lujo de admirarla, trató de recordar si había destruido la calavera del esqueleto, pues sabía que era la única manera de matarlos, ella creía que sí, pero de igual forma se volvió hacia la entrada y se preparó para atacar. Pero no se preparó para la visión del esqueleto caminando impasible a través del humo, haciendo crujir la nieve al paso de sus botas a medio calcinar, caminaba con un ligero bamboleo, meciendo suavemente la espada que portaba. A Sheof se le antojó un enviado de la muerte misma. El esqueleto comenzó a avanzar, inexorable. Sheof cayó hacia a atrás, derribada por el miedo. Pero se rehízo lo suficiente como para apuntar con una mano temblorosa hacia el cráneo de su enemigo, respiró hondo y atacó.
El hechizo dio en el blanco, perforando el cráneo del esqueleto y convirtiéndolo una vez más en una pila de huesos, solo que esta vez, solo uno estaba dañado.
Sheof se llevó la mano al pecho para sentir como su corazón estaba desbocado. El esqueleto no había resultado ser tan terrible como adversario, pero Sheof sabía que su imagen, su errático caminar y su horrible cicatriz la acosarían en sus pensamientos. Sus suposiciones se confirmaron rápidamente, pues el esqueleto comenzó a levantarse una vez más.
Sheof vio como el cráneo del esqueleto se recomponía, lentamente pero de manera constante. Antes de que Sheof pudiera siquiera asimilar su miedo, el esqueleto se encontraba otra vez listo para pelear. Su expresión inerte y neutra seguía inmutable, pero a Sheof le pareció que sonreía.
Sheof volvió a disparar, muchos de sus disparos fallaron, pero los que sí impactaban tenían efecto nulo, el esqueleto se iba rearmando cada vez que era herido y Sheof estaba cada vez más cansada, estaba al filo del desmayo cuando una viga de madera cayó desde la parte más alta del templo, el fuego había alcanzado la cúspide del edificio.
El estruendo del impacto fue tremendo, pero la sucesión de acontecimientos a la que dio lugar fue aún mucho mayor.
Al estar en un pico nevado, el terrible impacto provocó una avalancha.
Antes de que Sheof recuperara la conciencia, el esqueleto se levantó de entre la nieve, al tanto del peligro que acababa de sortear, él sabía perfectamente que, por muy inmune que fuera al daño físico, si quedaba atrapado bajo un manto de nieve, encontraría su final allí. Sopesó sus opciones, decidió marcharse, el riesgo era alto y la recompensa casi inexistente.
Sheof, terriblemente dolorida, pero milagrosamente viva, resurgió del manto helado que había formado la avalancha. Instantáneamente, miró hacia el Templo, solo para ver cómo era consumido por las llamas. Las lágrimas de Sheof cayeron por sus mejillas, y bombardearon la nieve a sus pies, ella sabía que lo había perdido todo, aún cuando no tenía tanto por perder. Dejó de llorar y propinó un puñetazo a la nieve y quedó de rodillas, con la frente apoyada en el suelo, con los dientes apretados, doblegada por la losa que los magos superiores mantenían sobre ella, más aún, el peso se había intensificado, casi podía sentirlos detrás, su mirada clavada en la nuca. Cerró los ojos, pero sólo pudo ver al esqueleto que había arruinado su vida, el terrible e imparable esqueleto de la cicatriz en el ojo.
En estos momentos, los héroes sacan una voluntad inquebrantable, y se convierten en lo que son, haciéndose fuertes frente a las dificultades.
Pero Sheof no era ninguna heroína, era una persona débil, y lo que creció dentro de ella no fue valor o heroísmo, sino algo mucho más oscuro.                                                                                                                       

miércoles, 31 de mayo de 2017

SKAAR

Por supuesto que estaba nervioso. Las veces que habían tratado de calmarle, habían sido en vano. Las noches que había pasado en vela pensando en los beneficios que podía obtener de aquella “aventura” ahora, con el aliento de la muerte  en la nuca, parecían lejanas ensoñaciones. Desde luego, él no estaba hecho para ser un “aventurero”, oh, como les gustaba a los líderes usar esa palabra… como si pretendieran enmascarar que ese título solo lo obtenían unos pocos, los que volvían con vida. Se encontraba mezclado con los demás soldados rasos, frente a las escaleras que marcaban la entrada al nido. A decir verdad, nunca había entendido el nombre, no eran más que pasadizos llenos de abominaciones, pero no a tal nivel para llamarlo nido.

A su lado se alzaba, imponente como una montaña, el mejor luchador de su generación, Mhurt. Se le notaba ansioso, como si quisiera entrar allí él solo… esa idea por sí sola le estremecía. No es que no se supiera defender, en términos combativos era superior a la media, pero su corazón cobarde y su inexistente tolerancia al dolor siempre le habían mantenido en segundo plano, él mostraba que le molestaba, pero en realidad, se alegraba de que fuese así.

El general estaba dando un discurso, otro de tantos para él, pero que muy probablemente sería el último para los soldados a los que iba dirigido. Sus palabras estaban vacías, se notaba a la legua que él tampoco  sabía en realidad el motivo de estas incursiones. Bueno, un rumor circulaba por ahí. Se decía que un oráculo había profetizado extraños eventos en este laberinto, pero… no podían haber acabado tantas vidas en la tumba por una simple predicción… ¿verdad?

Antes de que pudiera estar lo suficientemente preparado, se dio la señal de marcha, al principio se irrumpió a correr con entusiasmo, pero enseguida redujimos el paso y nos separamos en pelotones. A mí me tocó con Mhurt, así que estaba más tranquilo, al igual que los pasillos por los que nos movíamos. Me pregunté cómo podían estar las antorchas encendidas, pues no oí que nadie se ocupara de ellas, de hecho, cuando el Nido fue abierto, ya estaban alumbrando los corredores.

Pasó el tiempo, aunque nunca supe decir cuánto. Conforme nos adentramos en el laberinto los ruidillos aumentaron, los crujidos nos perseguían y los gritos ahogados también. No había forma de saber que había pasado con los demás. Pero… ¿cuál era nuestro objetivo? Jamás se nos dieron instrucciones más específicas que “seguid adelante”. ¿Acaso era una misión suicida? ¿Por qué el jefe del clan había aceptado esto? Sus pensamientos se acabaron de golpe, cortados de raíz por un grito desgarrador proveniente de la parte trasera del pelotón de unos veinte guerreros. Inmediatamente cerraron filas, dejando al herido en el centro, luciendo una sanguinolenta herida en su pierna. La ansiedad general aumentó. Debía ser a causa de eso por lo que estaba viendo la pared moverse como si esta fueese líquida. Sí, eso debía ser, pues ahora veía un bulto claro en una pared próxima a él. De repente, del bulto salió una masa gris en la que divisaban una boca circular llena de dientes, no, de armas, un animal, un monstruo. La criatura se abalanzó sobre su guerrero colindante, cayendo ambos al suelo en una amasijo de carne gris armadura y sangre. El hombre logró hundir su espada en la carne de su atacante y, tras un breve forcejeo, la criatura murió.

Todo ocurrió tan rápido que ninguno de los otros combatientes tuvo tiempo de ayudar al atacado, una vez el animal estuvo muerto, se le acercaron. Tenía una cantidad alarmante de heridas, moriría desangrado inevitablemente. Pero, antes de que pudieran pensar, más bultos se les aproximaron, y más criaturas salieron de las paredes. Parecían poder desplazarse por el muro como si de agua se tratase. No obstante Mhurt reaccionó rápido, ordenando levantar los escudos y cerrar filas, al tiempo que desgarraba uno de esos monstruos con su espadón.

La batalla terminó, y, a base de esconderse y apoyarse en Mhurt había salido ileso, no como su protector, que lucía algunas heridas de batalla con una sonrisa, como si fueran un trofeo. Tras hacer el recuento, tan solo cinco bestias habían mermado el pelotón. Causando siete bajas y un par de soldados mutilados e inservibles.

Por supuesto, continuaron, de todas formas, ninguno sabía cómo volver y, aunque todos (con la posible excepción de Mhort) querían salir desesperadamente, nadie se atrevió a hablar. Supongo que es cierto eso de que quien no se obedece a sí mismo, debe ser comandado.

Jamás había escuchado un sonido tan potente, no fue un grito de guerra, sino más bien un aullido de muerte. Lo único que tuvo claro en ese momento, fue que no quería morir. Parece que Mhurt no estaba  de acuerdo, pues lució una sonrisa de lobo y ordenó cerrar filas una vez más. Sabíamos que algo se acercaba. Treinta segundos pasaron, pero transcurrieron tan lentos, que tuve tiempo de notar cada pequeño cambio. A cada segundo, la sonrisa de Mhurt le hacía parecer más loco, el sudor perlaba más la frente de mis compañeros, la sangre manchaba más el suelo, proveniente de las vendas manchadas de algunos heridos, y  mi cabeza se nublaba más y más.

Entonces, una mole dobló la esquina que estábamos encarando, se trataba de un No-muerto, seres débiles, limitados a poseer la mitad de la fuerza que tuvo el cadáver que habitan. Pero, aquello no era como un No-muerto normal, su envergadura hablaba por sí sola, la coronilla del enorme Mhort llegaba a duras penas la parte media del pecho de nuestra amenaza, y sus brazos, gruesos como troncos de roble, se mecían pausadamente. De su boca se escapaba un humillo verde, que subía y se difuminaba a la altura de su pelo hecho un revoltijo. Pero, ¿que era esa criatura? Los No-muertos nacían de  encantamientos a cadáveres de grandes guerreros, pero, ¿que había sido esa criatura? No poseía cuernos, y contaba solo con cuatro extremidades, repartidas de forma inusual en criaturas de esa envergadura. Una gran cicatriz cruzaba su pecho. Además, su rostro también era extraño…
Todas esas preguntas se agolparon en su cabeza por poco tiempo y fueron sustituidos por miedo a medida que la mole se les acercaba, tan ancho como dos de sus guerreros, abarcaba más de la mitad del corredor con los brazos en cruz. El oído le pitó cuando Mhurt lanzó un grito de guerra y se lanzó enloquecido y sediento de sangre contra el No-muerto, en solitario.

Gracias su portento físico, alcanzó a su enemigo en un parpadeo, descargó un corte oblicuo en el brazo del No-muerto, haciendo una gran incisión en el brazo de la mole, al tiempo que salía el mismo humillo de esta herida. A la criatura no pareció importarle, y enseguida movió su brazo en dirección a Mhort con inusitada velocidad para su tamaño, pero el guerrero no estaba desprevenido y rodó escapándose de su alcance y posicionándose tras él. Por consiguiente, el golpe de la bestia impactó en el muro, levantando una polvareda comparable a las toses que esta misma levantó. Cuando la visión fue posible de nuevo, vieron el potente salto de Mhurt y su golpe, impregnado de toda su fuerza.

Su espada se clavó profundamente en el hombro del No-muerto. Pero su enemigo se limitó a ladear la cabeza, mirando a su agresor, al tiempo que Mhurt forcejeaba para sacar el arma de la carne del monstruo. Ya que el guerrero no tuvo éxito, la bestia alargó una mano y atrapó una brazo del, ahora desarmado. Acto seguido, separó la extremidad del cuerpo de Mhort como quien separa una ramita de un árbol. Todo el brillo en los ojos de su compañero se perdió al tiempo que su brazo caía al suelo.

Ni tan siquiera gritó, pues la mole puso final a su miseria, separando su tronco en dos, bañando los alrededores de líquido escarlata. Los que si gritaron fueron el resto de guerreros, al ver como el mejor guerrero con el que contaban no había hecho absolutamente nada. Los valientes combatientes huyeron despavoridos, desprovistos de todo buen juico, tanto fue así, que algunos se aproximaron a la criatura, fue el último error que cometieron. Otros, se dirigieron a callejones sin salida, el monstruo les dio fin a ellos después, un par más perecieron por las babosas que nadaban en la piedra, que acechaban para comer los restos, pues el No-muerto no parecía estar interesado en nada.
Corría y corría, o eso me pareció, pues las piernas me temblaban tanto que amenazaban con fallar y convertirse en cachos de carne inútiles. Sabía que había entrado en callejón sin salida, también sabía que la mole acechaba a mi espalda, es una pena que era lo único que sabía en aquel momento. Se dejó caer junto a una puerta que daba a otra habitación, pero había estado ya en esa habitación, no llevaba a ninguna parte. Sabía que era su hora mucho antes de que la mole de carne llegara a su lado. No lucía ´ herida alguna, parecían haber cicatrizado, “¿tan insignificantes somos?” Se preguntó, con la última brizna de racionalidad que le quedaba. Miró hacia la cara de su asesino, por algún motivo, el semblante indiferente y  curioso que había mantenido se había esfumado, y había dado paso a una intensa rabia. Lentamente, comenzó a levantar su gigantesca mano, convertida en el arma que es un puño, con todos los músculos de su brazo extremadamente tensos. Se alegró al pensar la enorme fuerza que estaba por ser liberada sobre su cabeza, al menos moriría sin dolor, en un instante, rápido…

Ni él mismo supo por qué, pero rodó en el último momento para meterse a la instancia cerrada. Debió de ser el instinto más primario de los seres vivos, el deber de permanecer con vida. De todas formas, sabía que, una vez dentro de esta estancia, sus posibilidades de sobrevivir eran nulas.

Sin embargo, el golpe del No-muerto había acabado en el muro.  
Jamás habría pensado que el monstruo tuviera tanta fuerza. El golpe destrozó la pared y los cimientos, y, durante un momento, tan solo vio polvo y escuchó piedras cayendo. Cuando sus sentidos recuperaron la normalidad, vio como los escombros habían taponado la entrada a la estancia donde se encontraba, dejando a su enemigo fuera y al dentro, atrapado. La mole emitió un gruñido, y oyó como se alejaba. Pensó que el No-muerto sabía que iba a morir, pero estaba convencido de que no podía ser tan inteligente.
Antes de maravillarse por su buena y horrible suerte, pensó en que no tenía nada para comer ni beber. Se recostó contra una pared y se puso a pensar. Barajó la idea del suicidio, pero no tenía valor suficiente para ponerla en práctica. La escapatoria era imposible, de eso estaba seguro. Entonces las babosas de pared llegaron. Solo eran dos, pero le dieron muchos problemas. Como ya las había visto, no tuvo tantos problemas con ellas.
Las horas pasaban y ya había cuatro cadáveres en la habitación. Una de ellas le había mordido la pierna, y él se había retorcido sin poder evitarlo. Cada vez estaba más cansado, de verdad necesitaba comer algo o perecería de agotamiento. Viéndose en esta situación, decidió tomar medidas extremas y comer carne de las babosas que había estado matando.
Fue la peor decisión de su vida, pero ¿Qué otra opción tenía? La carne de esas criaturas debía ser venenosa, pues al poco de probarla se empezó a marear, y enseguida cayó contra una pared, gimiendo de sufrimiento. Aunque se le nubló la vista, pudo sentir más babosas acercándose, pero el hecho de que no lo devoraran fue otra prueba más de que se encontraba contaminado.

El dolor era insoportable, tanto, que no era capaz de agarrar la espada para clavársela a él mismo, le faltaba vigor. Por ello, tuvo que quedarse quieto gimiendo y retorciéndose a esperar lentamente la muerte. Intentó refugiarse en sus pensamientos, pero solo encontró odio. Odio al general, por haberle dado falsas esperanzas, odio a su jefe, por haberle mandado a una misión suicida, odio a Mhurt, por no haber masacrado a su asesino, odio al él mismo, por haber sido tan corto de miras…
Y así, todo se volvió negro.

Lo primero que le llegó fue un sonido, unas palabras en un idioma que no comprendía, después empezó a sentir el suelo en que estaba tirado, por último, comenzó a ver una imagen de una sala de piedra, que carecía de puerta ya que esa función la llevaba a cabo un boquete en la pared misma. Miró a su alrededor, una espada sencilla y unos esqueletos de unas criaturas que no conocía, cogió la espada, se sentía bien en sus manos, manos que eran palmas de un esqueleto. Se miró todo el cuerpo, tan solo era huesos, cubiertos en algunas partes por una armadura, bastante herrumbrosa, por cierto. Sin embargo, su condición no le sorprendió. No sabía quién era, de hecho, no sabía nada.
Apenas tenía percepción del tiempo, se pasaba el tiempo vagando en los pasillos, matando a estocadas todo lo que veía, en su mente sólo tenía la información de las bestias que iba matando y el cómo matarlas. En esta situación, cualquiera se había preguntado por qué era un esqueleto, y como podía moverse, pensar, ver y oír, pero no, él no se lo preguntaba, aquella idea ni  tan siquiera había cruzado su mente, por lo que no sabía si le importaba mínimamente o no.

Era feliz, pero se aburría pues ya había logrado vencer todas las bestias que poblaban el laberinto a excepción de una mole que vagaba de acá para allá, un enemigo colosal, al que nunca pudo hacer ningún daño. Todos los días iba a desafiarlo, pero al no poder hablar, se limitaba a apuntarle con su espada y lanzarse a la acción. Probó varios caminos, pero siempre pasaba lo mismo, le hería un poco con la espada, hasta que la montaña decidía que había tenido suficiente y le apartaba con un simpe ademán, mandándolo a volar, y estrellándolo contra una pared, rompiendo la mayor parte de sus huesos, cuando volvía al día siguiente, las heridas que le había causado a su rival habían desaparecido.

Gracias a estas derrotas, comprendió que su cuerpo se rearmaba una vez era destruido, pero a raíz de un golpe que se llevó en el cráneo, que provocó una brecha que no cicatrizó, aprendió que su cráneo era débil y que debía protegerlo, así que buscó un casco.
Un día, sin previo aviso, una criatura se presentó en el calabozo, era diferente a todo lo que había visto hasta ese entonces, tenía más o menos su misma altura, caminaba a dos patas y tenía dos extremidades superiores, llevaba ropas de color marrón y un sombrero de este mismo color, le miraba con ojos desafiantes y portaba una espada  que emanaba un fulgor que no supo explicar. De cualquier forma, era una presa nueva que descuartizar, así que dejó que la sed de sangre le invadiera, por mucho que él sangre ya no tuviera.

El guerrero enemigo luchaba excepcionalmente bien, la batalla fue muy intensa, chispas saltaban al entrechocar sus espadas, sus fuerzas estaban muy igualadas, pero su equipamiento no, al cabo de un rato la espada del intruso en el laberinto rompió la sencilla hoja que empleaba el esqueleto y, al quedarse desarmado, su enemigo le asestó un corte oblicuo, dejándolo hecho una montaña de huesos, acto seguido, se fue.

Podría ser un guerrero excepcional, pero no tiene experiencia peleando conmigo, pensó el esqueleto después de rearmarse, lo cual le llevó bastante rato, pues había mucho que recomponer ya que el golpe había sido devastador. Una vez recompuesto, sin pararse a pensar, echó a correr sin tan siquiera armarse, pues oía ruidos no muy lejos de su posición.
Llegó a la fuente de esos ruidos, la sala donde la mole solía estar, y, para su sorpresa, la mole estaba allí, así como su adversario anterior, acompañado de un pequeño ser de color azul que se movía mucho y producía destellos de luz. Estos dos seres estaban enzarzados en un combate contra el gigantesco monstruo, que, inexplicablemente, estaba perdiendo. Sin meditar la mejor opción, se lanzó corriendo desarmado contra el guerrero que le había derrotado, embistiéndolo cuando estaba desprevenido, mandándolo a volar y obligándole a soltar su extraña espada. Se quedaron forcejeando en el suelo, propinándose puñetazos el uno el otro, el esqueleto recibió uno en la mandíbula que le hizo sentir verdadero dolor, le gustaba el dolor, era una parte esencial de las peleas. Sin embargo, la pelea no acabó como se esperaba, el intruso consiguió apartar al esqueleto durante un instante, tiempo suficiente, para llevarse la mano al cinturón y sacar de él un corto puñal negro como la noche y, con un movimiento fluido incrustó el arma en el cráneo de su rival, dejando un profundo y ancho corte sobre la cuenca derecha.

Su cuerpo se descompuso en un instante, y aunque supo que este debía ser su final, se esforzó para alcanzar a percibir la última imagen de la espalda de su asesino, corriendo junto a su compañero, que estaba siendo apaleado por el No-muerto.
Buscó en su interior, pero solo encontró odio y sed de sangre.
Y así, todo se volvió negro. 

              

miércoles, 16 de noviembre de 2016



COMIC CORNER: INVINCIBLE


INTRODUCTION:

You´re reading a new section in the blog, the comic corner, I am not a comic expert, actually I´m really far away from that. In fact, I´ve read Invincible: Volume 1 recently and I though that It´ll be great making a modest review of this comic. This review will have two sections, the first one without spoilers, and the second one with them. With that being said, lets get started.

Resultado de imagen de invencible portada comic

FIRST PART:
I don´t know where, but I heard good things about Invincible, so that I decided to borrow a big volume which I saw in my neighbourhood´s library. Certainly the comics didn´t disappoint me, well, It has a very simple draw and designs in my opinion, and in the begining the comic doesn´t show to the reader different things, however, apart from that the comic is, at least, enjoyable, It is full of references to other comics, and I´m sure I didn´t get most of them, also there are references to "Peanuts" and "Stark Trek", in addition the comic contain some short parts in which the moke of himself as a comic, as a history, as a concept. The characters aren´t very charismatic, but they fell like true humans, becouse of their reactions and situations they are usually put into.


  

The narrative that the comic handle is different and special, despite being a action/superhero comic, the comic treat the fight sections quickly, without giving them importance, almost as if they were obligated to integrate them. But, this change radically when the fight itself is a moral problem for the characters which participate, when fights as themself provoque or are an evolution in the characters, the history stops, and take the proper time to develop correctly this segment, maybe you won´t see spectacular and long succession of panels, becouse the autor wants to focus on the characters. The important and significant fights are full of text, and that´s fine for me.

I´ll end with a little synopsis of the argument. The history follows the son of Omni-man, the most powerful hero in the world, who represent all the good moral qualities, The protagonist, Mark lives a normal live with normal problems, he isn´t special at all. Becouse of the puberty, Mark start to develop powers, obviously Mark decided to become a superhero, like his father. In one point the history start to get darker and darker, here is whre things start to be interesting, altough until this point everything was more or less predictable, in fact at the end of this volume I felt It´s worth spend time reading this comic, I highly recommend it to everyone, It doesn´t matter having reading comics or not.


SECOND PART:

This part will be much shorter than the previous one. becouse there isn´t much to say from here. The stroy of Omni-Man amazed me, but the best part of the comic is the fight between father and son, It was completely full of emotional charge, I felt the importance of every single hit, of every single dialogue... Although I said that It was the best part from my point of view, I believe the best scene occurs before, when the "protectors of the Earth" were brutally killed by Omni-Man, I clarely remember what I felt, It wasn´t only surprise, It was much more than that.

The relationships between the characters are unique and they feel real, and that´s something not every story can achieve. As a conclusion, I can say that I´m going to read second volume soon If I can, I´m sure It is going to be as good as the first.











miércoles, 12 de octubre de 2016

I´m back!

ANOTHER GAME SOUNDTRACK RECOMMENDATION



Rogue Legacy is a great "Rogue Like". (a genre of videogames, other examples are: The Binding of Isaac or Enter the Gungeon ) The simple story of this game isn´t important although, because it focuses in its jugability abd mechanics, which are brilliant. The game also has a classic upgrade-system, It´s not original, however it´s well-developed, the upgrades are varied, significant, and cool. 




Plants vs. Zombies is a well-known videogame, but I enjoyed its soundtrack a lot, because I played it when I was a child. Developed by PopCap, this game is a sort of original Tower defense, we have to seed plants in your garden, in order to stop the zombies, they want to (surprisingly) eat your brain. There are lots of different zombies, and even more types of plants.



My favourite generation of Pokemon is the fourth, maybe is nostalgia, however I actually think taht is the best one. This theme sounds when you face Cynthia the Champion of Sinnoh. I still remember the fist time I listened to this soundtrack, Cynthia´s team is considered to be one of the most well-balanced in Pokemon, and Game Freak usually gives Cynthia an special treat, becouse of that, we can fight her in many games.




Finally I´ve chosen a game that has already been reviewed here. Risk of Rain´s soundtrack is as the game itself, It has a undeniable aura of pure science fiction. As I said in my review, we control an space traveller who is trying to survive in a quite hostile planet. We are gonna face waves of enemies until we find the teleporter, in order to progress through the phases. Each phase, which is sometimes random and sometimes not, has two or three themes, every single one is unique.

That´s all from now! Stay all right!



domingo, 5 de junio de 2016

GAME SOUNDTRACK RECOMMENDATION

GAME SOUNDTRACK RECOMMENDATION



Megalovania, from Undertale. It´s maybe the most popular OST from this game, It is also the battle theme of the most difficult boss of the game. Megalovania have been remixed millions times, but this is the original.



Super Copy Boss, from Kirby. The Wii game of Kirby; Kirby´s return to DreamLand was a simple game, but quite fun. Its soundtrack is good, but this is one of the most well-remenbered by the fans of this game. This theme sounds when Kirby absorbs or obtains a super-hability, that gives you the hability of destroying everything in your path. 


Again, perhaps the most iconic theme of his game: Objection!, from Ace Attorney. This OST sounds when you move closer to your objective during the trial, I mean, when you show an evidence in the right moment. This is a masterpiece from the retro OST.


Shovel Knight Main Theme, from, surprisingly, Shovel Knight. I said before, in my short review of this Indie game, that the soundtrack of this game is wonderful, It´s completely formed by songs like these. This thme sounds in the menu, just entering the game.

That´s all from now!



martes, 17 de mayo de 2016

INTRODUCTION:

Well, I don´t really know If this blog will have a fixed topic, I would like to talk about my opinion of some indie games, movies, book or series, I´m ready to accept every good suggestion that you can leave as a comment. So that´s all, see you!